lunes, 6 de enero de 2014

¿Por qué ésta Colección de Libros Políticos. Entrevista a Ernesto Milà, experto en Geopolítica.

¿Por qué esta colección?

- A la vista del desprecio y el alejamiento de la política que alberga la mayor parte de la ciudadanía ¿es prudente abrir una línea de “libros políticos”?

No voy a discutir que en la sociedad existe un hartazgo elevado a la enésima potencia sobre una clase política que tiene las llaves de la caja pero no demuestra el más mínimo interés en resolver ningún tipo de problema. De hecho, en lugar de resolver problemas, tiende a crear otros nuevos. Tengo que reconocer que, de todas las clases políticas, la española es particularmente desagradable y obscena: desagradable por el aire de suficiencia con el que se escuda tras un texto constitucional que la legitima, pero que no es más que el sudario de una España muerta; y obscena porque no existe gesto de la clase política, toma de posición o resolución que no responda a un interés corrupto. Así pues, esa parte no la vamos a discutir. Pero todo esto es la “pequeña política”, la política despreciable realizada por ambiciosos sin escrúpulos, mediocridades silenciosas alineadas en las poltronas parlamentarias, ministros colocados en un cargo para el que no tienen ni la más remota idea del área de gobierno que deben dirigir, comunidades autónomas convertidas en cuevas de Alí Babá, ayuntamientos que solamente funcionan para aumentar su deuda, mediocridad sobre mediocridad, pirámide de pequeñas ambiciones, psicópatas transformados en “estadistas” por medios de prensa que comen de la mano del poder económico y, finalmente, escalas de valores desfasadas que no pasan de ser excusas en las que justificar la “legalidad” de todo ello. Desde la corona hasta el último concejalillo de pueblo. 

La “pequeña política” es así, la conocemos todos, la sufrimos todos y la odiamos todos. Ni me interesa, ni interesa y sobre esto recomiendo un alejamiento total, con todo lo que ello implica. La consigna en este sentido es “apolitia” o la“apoliteia” en el sentido clásico, tal como nos la legó Julius Evola cuando recordaba que este concepto griego no significaba desinterés o despreocupación, sino alejamiento. Es menester alejarnos de la “pequeña política” como de la peste. 

- Sin embargo, no hay que olvidar que esa clase política ha sido elegida por votación popular. Al menos, todavía puede votarse…

La “pequeña política” es la que ejerce el “homus insignificantis”, el político que busca acomodarse bajo el fuego fatuo de la Constitución y llevarse su trozo de la tarta. Y poco le importa que la misma tarta se haya convertido en un plasma purulento y vermicular, pestífero y contaminante, que hace imposible que este país recupere la salud y pueda pensar en un futuro durante las próximas décadas. No tengo la menor duda que la España empobrecida, demolida, mendicante, arruinada del mañana, escupirá sobre las tumbas de reyes, jefes de gobierno, diputados, diputadillos y demás atajo de corruptos. Y lo hará cuando sea demasiado tarde. Pero esto, lejos de ser un consuelo, es simplemente el reconocimiento de que, históricamente, nuestro pueblo ya no da más de sí. 
El “homus insignificantis” no está solamente en las esferas de poder; es más, si está allí es porque circula por las calles un tipo humano que se reconoce en él y que le da su voto regularmente, a pesar de que tras cada mascarada electoral, el elector ve mermada su calidad de vida, su nivel de bienestar y ya solamente le queda miedo al futuro. Enmascara ese miedo asumiendo la idea esperanzadora que le vende la clase política: “hoy las cosas van mal, pero mañana mejorarán”. Es la última gran habilidad que aún sabe manejar la clase política. Pero, de la misma forma que no hay mal que cien años dure, tampoco hay clase política, por mucho que esté avalada por el poder mediático, que logre mantenerse en el poder eternamente sin cosechar, al menos, un éxito. Y ese éxito ya lo han agotado: es el de su mera permanencia en el poder. No es de esa “pequeña política” de lo que tratamientos de ocuparnos en las ediciones EMInves.

- ¿Qué hay más allá de esta “pequeña política”?

La Gran Política. El primer tránsito de la “pequeña política” a la Gran Política lo marca sin duda la resolución de los problemas de las comunidades. Para solucionar algo, sanar una enfermedad, resolver una crisis, es preciso realizar un diagnóstico acertado. Sin ese diagnóstico, todo lo que se pueda hacer estará asentado en el vacío y será uno de esos famosos “parches técnicos” que se vienen aplicando coyunturalmente ante situaciones cada vez más degradadas. Sin esa diagnosis previa no hay tal tránsito. No se puede decir simplemente: la globalización es la tendencia mundial, poco importa que afecte más negativa que positivamente a nuestro país, si es la tendencia general, nos dejamos arrastrar por ella, aplicamos parches en función de esa tendencia… y en paz. Paz de cementerios, actitud de peces muertos que flotan siempre a favor de la corriente. Para poder afirmar que estamos guiados por “Estadistas” y no por “gestores mediocres de la cosa pública”, hace falta una lucidez en el diagnóstico, solamente a partir del cual puede remontarse nuestro estado de postración.

- Antes has hablado de miedo. Lo que le queda a nuestro pueblo (y no solamente al español) es a perder lo poco que le queda. ¿Es compatible ese miedo con la aspiración a una Gran Política?

En absoluto, el miedo impide pensar con lucidez. Quien tiene miedo ya es esclavo. Desde el 11-S el “sistema” (entendiendo por “sistema” el conjunto de grupos económico-político-mediáticos que gobiernan en función de unos principios liberales y que están alcanzado su nivel extremo de concentración de capital) se mantiene gracias a terrores suscitados sobre la opinión pública. Algunos de estos terrores son irracionales: Aznar decía que intervenir en Irak suponía contener el terrorismo en España… Otros son completamente racionales: se importa a 8.000.000 de importan y luego se generan 6.000.000 de desempleados… al 27-30% de la población que conserva todavía un puesto de trabajo se le presenta la imagen del parado: “solamente si eres un chico obediente, conservarás lo que tienes, trabaja cinco días a la semana, entretente dos y mantenme para siempre. Esa es la ley. Si te sales de ella caerás al vacío. Y nadie sale de simas con 6.000.000 de parados”. En las cocinas del sistema se mantiene un perfecto equilibrio entre dos factores “miedo” y “esperanza”. El miedo tiene que suscitar reservas a hablar claro, temor a hacerse notar, a alzar una voz discordante. La esperanza, en cambio, es lo que mantiene en pie: “si somos buenos chicos, saldremos de ésta; si hemos sufrido tanto, ahora solamente nos queda aguardar un poco más para que esto pase, así pues, callemos y, entre tanto, disfrutemos en nuestra parcela y con nuestros medios”. Tal es el argumento del “homus insignificantis”, al que no se le puede reprochar gran cosa. La Gran Política está en otro lugar. 

- Superar el miedo (los que lo puedan superar, claro está), ¿qué otro rasgo caracteriza a la Gran Política?

Reconocer la inmensa grandeza de la soledad. Un innombrable escribió que “el fuerte es más fuerte cuando está solo”. El hombre moderno tiene dos posibilidades: reconocer que él es un “homus insignificantis” y que debe aceptar las migajas que se le arrojan y procurar que el triste destino que han diseñado para él se realice sin más percances personales. O bien reaccionar. Hoy más que nunca hace falta ser reaccionarios. Hoy más que nunca, hacen falta gentes capaces de destacarse de las masas y decir ¡basta! La Gran Política no deberá, por tanto, nada a las masas. Estas no son más que pesos muertos. Obstáculos. En absoluto, el futuro se construirá a través de ellas, ni ellas, siempre que se han manifestado en la historia lo han hecho de manera creativa. Todas las revoluciones, siempre, han sido tarea de minorías exiguas pero resueltas. Nunca se han amparado en grandes masas, sino en sectores activos de la población: no nos engañemos, no fueron las masas las que tomaron el Palacio de Invierno o la Bastilla. Rusia en 1917 era inmensa como lo era Francia en 1789. En los grandes hitos revolucionarios participa una ínfima minoría. Esa minoría está formada por dos tipos de gentes: una dirección (que ha superado el miedo) y una base (que ha transformado su miedo en rebelión). Pero siempre, en el escenario de una revolución –hay que releer a Curzio Malaparte y su Técnicas del Golpe de Estado- la inmensa mayoría de la población, ha sido un testigo pasivo y apático, ausente siempre de los grandes movimientos históricos. Se supera la “pequeña política” y se abre el camino a la “Gran Política” cuando existe una minoría cualificada y lúcida. 

- ¿Cualquier minoría puede protagonizar esa “Gran Política?

Una minoría no es una élite y élites hay de muchos tipos. Una élite de artesanos sirve para fabricar buenas cerraduras, zapatos de calidad o muebles inmejorables. También existen “contra-elites”: Al Capone estaba en la élite del crimen. En cuanto a las minorías, generalmente son minorías que han visto frustrada su vocación de ser mayorías convencionales y se han reducido a unos pocos círculos de náufragos. De hecho, hay minorías cuya estupidez llegar a ser incluso sorprendente. La élite es otra cosa. Y la élite necesaria para la “Gran Política” no tiene nada que ver con todo esto. Se reconoce una de estas élites en la historia cuando se percibe un núcleo de gente provisto de un proyecto político. Hace falta describir lo que es la Gran Política respecto a la “pequeña política”: está es supervivencia, utilización de los recursos legales en beneficio propio durante cada ciclo electoral, carné de partido, poltrona y aceptación de las reglas del juego. La Gran Política es lucha, creación, voluntad, destino. Construcción de ese proyecto. Lucha por un proyecto. Voluntad de unir el propio destino personal a esa tarea. Proyección de ese proyecto en el futuro. Esto sin olvidar, por supuesto, que la “prueba del 9” de toda presunta o real élite, es el choque con la práctica. Dicho de otra manera: élite no es todo aquello que se considera como tal, sino quien demuestra serlo.  
- ¿Sobre qué bases puede asentarse ese proyecto del que hablar?

Eugenio D’Ors decía que todo aquello que no es Tradición es plagio. Hoy se ha perdido cualquier tradición digna de tal nombre, solamente existe una posibilidad de recuperarla: seguir la ruta de nuestras raíces. No es, a fin de cuentas, algo tan complicado. Sabemos que somos europeos, somos herederos de la cultura clásica, pertenecemos a unas naciones que se han forjado a través de la historia. Hemos tenido a una serie de enemigos seculares y de amenazas que han contribuido a forjar más aún nuestra identidad. Y, para colmo, los pueblos europeos se han entrecruzado a lo largo de la historia en tantas ocasiones que sus valores desde Cabo San Vicente hasta Narvik y desde Cabo Norte hasta Creta son extremadamente similares. Recuperar esas raíces, tener claro qué forma parte de nuestro patrimonio y qué aportaciones son halógenas y contradictorias con ese pasado es esencial. Es la sempiterna distinción entre “amigo” y “enemigo” lo que hay que cribar de nuevo. Lo esencial, además, es distinguir entre “tradición” y “modernidad”: Tradición es todo aquello que supone un intento de elevación, un reconocimiento de que el mundo de lo humano no se limita al mundo material, sino que existen valores, objetivos, metas que están más allá y que no se justifican solamente por el mero utilitarismo o lo simplemente material. La existencia de una metafísica (es decir, de una concepción del mundo que esté más allá de lo físico) define la Tradición ante lo que es simple modernidad. El alejamiento de lo espiritual conlleva inevitablemente el sumergirse en lo material y lo material, poco a poco de va reduciendo a lo individual y a lo más próximo que, también es lo más frágil y los más fragmentario, como aquellos minerales a los que se puede ir golpeando y que se parten en fragmentos cada vez menores que reproducen la estructura cristalina originaria.

- Sin embargo, la Gran Política no puede ser un proyecto suspendido en el vacío, en una edad sin tiempo. No podemos evitar ser hijos de nuestro tiempo, hijos de la modernidad.

Es inevitable que la Gran Política deba actuar sobre el trasfondo inquietante de la modernidad y que, a la postre, sea una lucha contra la modernidad… por el futuro. Faye tenía razón cuando apelaba al “arqueo-futurismo” para definir las necesidades de una élite en nuestro tiempo. El “arqueo” era precisamente las raíces, la tradición. Respecto al “futurismo” era un concepto muy diferente de modernidad: la modernidad no es nada más que la resultante de las distintas desviaciones que sufrió el humanismo aparecido en el Renacimiento. Evola en Orientaciones pasa revista en apenas 16 páginas a todas las desviaciones ideológicas que han aparecido a partir de principios del siglo XVII y que nos han llevado a donde estamos. Termina proponiendo un movimiento de retorno a los orígenes en el que la palabra “revolución” encuentra de nuevo su sentido etimológico, “re-volvere”, volver a empezar. Dicho de otra manera: es preciso “reaccionar para revolucionar”, ponerse en pie para retornar a los orígenes. La historia ha sido presentada en ocasiones como un movimiento lineal en perpetuo ascenso desde escalones inferiores y atrasados, a situaciones de mejora progresiva,  superiores y avanzadas. En otras ocasiones se ha representado como un círculo sometido a la ley de ascensos y descensos: la historia es la alternancia de unos períodos de decadencia con otros de esplendor, tras cada momento de esplendor sigue otro de decadencia que preludiará un futuro resurgimiento. Marx contra Spengler, en definitiva. Pero se puede añadir algo a todo esto. La historia es, efectivamente, una sucesión de ciclos, pero estos no pasan siempre por los mismos puntos de referencia. La historia no es un círculo. Es una espiral. Se pasa por situaciones similares, en absoluto idénticas. Por ejemplo, hoy existe una situación de desintegración similar a la que se dio en la Roma de la decadencia… pero mucho más intensa y agravada. Los hitos son similares, lo que varían son las intensidades de los problemas. 

- ¿Así pues la historia es mero automatismo?

La historia no es un mero automatismo tal como la concebía Marx. No camina inevitablemente hacia un destino preconcebido. Los ciclos históricos, sugieren tendencias, marcan hitos, pero en absoluto son ineluctables, ni hay una ley mecánica que obligue inevitablemente a cumplirlos. La historia es lo que son los hombres que la construyen o que la soportan. En lo más oscuro de una época pueden existir hombres que preparen el futuro. Que construyan sigilosamente ese futuro y lo transmitan a sus hijos. Nada tan opaco, duro e irrelevante como un pedernal. Sin embargo, basta un pequeño golpe contra él para que emane chispas, para que prenda fuegos, para que incendie bosques, para que consuma mundos. Las élites nacen en los períodos de decadencia para ser los motores y los guías de la recuperación. Sin élite no hay recuperación. Otra cuestión importante es que existen élites en todos los ámbitos: científico, político, social, religioso, intelectual. Una característica del paradigma mecanicista es precisamente la fragmentación de la unidad en “ramas” cada vez más aisladas unas de otras. En la actualidad, la tendencia de las ciencias más avanzadas precisamente  consiste en superar ese mecanicismo newtoniano y a sustituirlo por concepciones holísticas. Lo que indica que en la negrura del siglo XXI se están preparando las bases para nuevas síntesis y para dejar atrás muchos valores que hoy son paradigmáticos. Queda todavía incólume el “humanismo”, pero también éste entrará en colapso antes o después. Estamos hablando de crear un mundo nuevo, y este nacerá del trabajo y la colusión entre distintas élites. Solamente así, la espiral de la historia podrá dar un nuevo giro creador.

- ¿Es por esto por lo que Ediciones EMInves ha creado una colección de libros políticos? ¿Para contribuir a la recuperación de la “Gran Política”?

Quizás si nuestro punto de partida personal hubiera sido la filosofía, hubiéramos estado más predispuestos a abordar la formación de una “élite” desde ese punto de vista. Para bien o para mal, el área desde la que hemos arrancado es la política y la historia, así pues no puede evitarse que nuestra aportación se desarrolle desde ese terreno. Hay que decir que nos consideramos una pieza más que aspira a colaborar en la formación de una élite y que nos limitamos a ofrecer textos y reflexiones que en nuestra opinión pueden contribuir a la creación de esa élite, particularmente adaptados para un tipo de lectores que proceden de determinados horizontes políticos. Nos interesa también la historia del siglo XX como reflexión y análisis. Vamos cubriendo ciclos. Tantos en formato papel como en e-book. 

- ¿Qué ciclo habéis cubierto este año que termina?

Hemos publicado cuatro obras sobre temas históricos como suplementos de la Revista de Historia del Fascismo: la traducción de Baltikum, homenaje a Dominique Venner, su autor, libro dedicado a los cuerpos francos y al origen del nazismo entre 1919 y 1923. Desde muy joven, Venner formó parte de esta élite ideal en curso de formación y su misma muerte sacrificial ante el altar mayor de Notre Dame de París es quizás el testimonio más dramático y auténtico de que no todos aceptamos el triste destino que la modernidad y sus gestores han diseñado para nosotros. A esta obra siguió, José Antonio y los no-conformistas que examinaba la obra del fundador de Falange desde un punto de vista nuevo. Luego hemos traducido la obra de Paul Sérant Romanticismo Fascista, sobre los intelectuales franceses que adoptaron esta opción. Y en el momento de escribir estas líneas está a punto de aparecer Ramiro Ledesma a contraluz que ofrece una visión inédita de este personaje tan ignorado y maltratado por partidarios y detractores. Con estas cuatro obras creemos que hemos tratado una materia interesante que abarca parte del siglo XX. Interesante especialmente porque fue la única vez, y subrayo lo de única, en que la juventud intentó ser dueña de su propio destino. Si eso fue así –y todo induce a pensar que este es el único rasgo que define al fascismo mundial mucho más que cualquier otro (anticomunismo, crítica a la democracia, cesarismo, unión de lo nacional y lo social, construcción del hombre nuevo, etc), creemos que vale la pena revisar de nuevo su historia, sin apriorismos y con la mente amplia, alejados de filias y fobias. 

- ¿Qué otros textos habéis publicado hasta ahora?

Iniciamos hace dos años la publicación de unos libritos de 150 páginas, a los que llamamos “Cuadernos Básicos” que podemos definir como dedicados al estudio de problema de hoy con enfoques nuevos: hemos publicado un libro sobre lo que es Identidad y sus relaciones con el patriotismo en el siglo XXI (Identidad, patriotismo y arraigo) que ya va por su tercera edición, al que siguió un segundo dedicado a las implicaciones del problema de la inmigración (Conversaciones sobre la inmigración) y un estudio sobre el movimiento del 15-M, Estephan Hessel, y todo lo que estuvo en torno al movimiento de los “indignados. Nos interesa cualquier movimiento de protesta o cualquier síntoma que emane de la sociedad actual. Ya he comentado que uno de nuestros objetivos es precisamente seguir la evolución de la modernidad.

- Y en e-book…

En e-book la producción es mucho más simple, así que tenemos publicada una decena de textos aparecidos en los últimos meses. Uno de ellos es el libro ya agotado Militia, una digresión sobre la tradición guerrera, primera parte de un texto que todavía se está en elaboración. Básicamente, la tesis de la obra es que el modelo humano del guerrero y su mentalidad son el tipo humano más adaptado para hacer frente a las desintegraciones de nuestro tiempo. 
Por otro lado nos ha interesado el tema del patriotismo, de ahí que hayamos publicado un e-book titulado Reflexiones sobre España. A diferencia de la Tradición, el patriotismo es algo que está obligado a evolucionar al paso de la historia y el problema del patriotismo español es que quedó estancado entre el 98 y el primer tercio del siglo XX. Lo que tratamos de se sugerir posibles vías para su “aggiornamento”. 
También hemos publicado un Manual de Lucha Política, edición en e-book de un libro ya agotado y que describe los rudimentos de la acción política. También hemos analizado en profundidad algunos episodios políticos recientes: por ejemplo Mayo del 68 (La revolución de mayo no fue como te la contaton) o el zapaterismo (El pensamiento excéntrico) que es el único análisis doctrinal sobre los orígenes del zapaterismo. 

- En vuestro catálogo hay reproducción en e-book de obras que en otro momento se difundieron bastante…

Si, ahí figuran los dos estudios sobre Marruecos y su enfrentamiento con España (Marruecos en enemigo del Sur y Marruecos la amenaza) de los que hace 10 años se vendieron varios miles de ejemplares. Así mismo, los textos sobre ¿Fumas porros gilipollas? (sobre la banalización del cannabis) y ¿Aún votas merluzo? (sobre la degeneración de la democracia).

- ¿Cuáles son, en definitiva, los denominadores comunes de esta línea editorial?
Por una parte la revisión de la historia, por otra parte, análisis de la actualidad, finalmente, temas doctrinales en tres direcciones: patriotismo, identidad, tradición.

- ¿Qué novedades hay anunciadas para 2014?

Un texto sobre geopolítica que es la ampliación y rectificación de un texto publicado por fragmentos en Internet. Otro sobre la lucha por la identidad. El tercero es un texto sobre esoterismo y política para disipar equívocos, prevenir exageraciones sobre determinados aspectos del tema que frecuentemente son incomprendidos o llevados a límites absurdos: masonería, iluminati, nazismo esotérico, etc. En realidad de lo que se trata es de distinguir entre “conspiración”, “conspiracionismo” y “conspiranoia”, tres términos que hoy son frecuentes de encontrar en el vocabulario común pero que resultad difícil distinguir uno de otro.

© Eminves – eminves@gmail..com

viernes, 20 de diciembre de 2013

Postal de Navidad 2013-2014

Si... la Navidad está llegando en breve a las casas de nuestros lectores. Queremos agradecer muy sinceramente, el camino recorrido juntos durante este año 2013. Sin vuestra lectura, entusiasmo y amistad nuestro proyecto carecería de difusión. Nos habéis ayudado a Compartir nuestras novedades editoriales con vuestros amigos lectores de todo el mundo. Para nuestra modesta editorial contar con vosotros es todo un éxito. "Con vosotros somos el mejor Equipo del Mundo".
Estos días tan peculiares, ya estamos diseñando nuestro trabajo para el 2014. Nuevos títulos, nuevos temas... que serán tratados con la mismo esfuerzo de análisis e investigación. 
De modo que aquí va nuestra Postal de Navidad

Equipo de Eminves

P.D: No podíamos olvidarnos de ti, amigo lector.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Revista Historia del Fascismo nº XXVII - Diciembre 2013


Acaba de aparecer el nº XXVII de la Revista de Historia del Fascismo correspondiente al mes de diciembre de 2013 que trata los siguientes temas:

Antisemitismo
El antisemitismo español en el siglo XX. Casi una sombra
A diferencia del antisemitismo francés de principios del siglo XX cuyo carácter “popular” era innegable, el español en la misma época no dejaba de ser un apéndice del antisemitismo religioso que, desde tiempo inmemorial aparecía en los contornos de la Iglesia Católica. A lo largo del siglo, tal antisemitismo se fue agotando hasta desaparecer prácticamente durante la transición. El período franquista no contribuyó a que se recrudeciera ese fenómeno que a partir de los años 50 ya estaba casi completamente erradicado, salvo distintas y curiosas manifestaciones. En este artículo, después de una breve introducción para tratar de encuadrar al antisemitismo en nuestra historia y darle una morfología, intentaremos reconstruir sus senderos a lo largo del siglo XX, incluido el filosefarditismo del que hizo gala el propio Franco.


Fascismos Europeos
Bucard y el francismo. Los “únicos verdaderosfascistas franceses”
Tras el breve intento de Georges Valois de crear un movimiento fascista en Francia y del todavía más episódico intento de PhilipeLamour y de sus Faisceaud’ActionRevolutionnaire, con Marcel Bucard y su Partido Francista llegamos al único proyecto político que logró cristalizar en Francia declarando explícitamente su voluntad de convertirse en la variante francesa del fascismo italiano. Desde su fundación el 29 de septiembre de 1933 hasta el 18 de junio de 1936, fecha en que fue disuelto por las autoridades del Frente Popular, el Francismo, intentó vanamente convertirse en un movimiento de masas. Este estudio abarca este período, dejando para más adelante, el período que se prolonga desde el 2 de mayo de 1941 cuando las autoridades de ocupación autorizan la reorganización del Francismo hasta el 1 de marzo de 1946, cuando Marcel Bucard resulta fusilado.

Neofascismo
Memorias de Stefano delleChiaie. Emtre Chile y Argentina
Una nueva entrega de L’Aquila é ilCondor, escrito por el fundador y líder de AvanguardiaNazionale en la que prosigue la narración de lo ocurrido después de que se viera obligado a abandonar España en diciembre de 1976. En este y en el próximo capítulo, el autor relata sus relaciones en Iberoamérica, especialmente en Argentina, Chile y Bolivia., realizando algunos flashes sobre la situación que en aquellos mismos momentos se estaba dando en Italia. Elautor tiene la virtud de resumir en unas pocas páginas unas peripecias extremadamente densas en experiencias y aventuras.

De otra fuente
EL PROYECTO CONTINENTAL DEL III REICH
La réplica de Hitler al proyecto Churchill-Roosevelt
El presente artículo fue escrito en 1998 para la Revista de Estudios Políticos y supone un interesante estudio sobre el proyecto que el III Reich auguraba para Europa y que en buena medida fue una respuesta a la Carta del Atlántico elaborada por el premier británico Winston Churchill y el presidente norteamericano Franklin Roosevelt. Así concibieron los estrategas del Ministerio de Asuntos Exteriores el Nuevo Orden Europeo que debía construirse una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial: una Europa con hegemonía alemana... en lugar de eso hubo en los siguientes cuarenta años, a partir de 1945, una Europa dividida y sometida a una hegemonía no Europea...

Entrevista
Entrevista al director de la Revista de Historia del Fascismo
Las razones de un proyecto
Este es el número XXVII de la Revista de Historia del Fascismo con el que se coronan tres años de esfuerzos. Editada durante treinta y seis meses y con una aparición que ha logrado ser mensual, se trata de un proyecto personal de Ernesto Milá que puede suscitar algunas dudas. Esperamos que estas preguntas y respuestas contribuyan a aclarar la función, los objetivos y las intenciones de dicho proyecto.

Características técnicas:
215 páginas
15 x 21 cm
Portada cuatricomía color plastificada
Precio venta público: 18,00 euros

Contacto: eminves@gmail.com

jueves, 14 de noviembre de 2013

Revista de Historia del Fascismo nº XXVI


Acaba de aparecer el nº XXVI de la Revista de Historia del Fascismo correspondiente al mes de noviembre de 2013 que incluye los siguientes artículos:
Sumario:

DOSIER
Arde el Reichstag:
¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?. Del 30 de enero al 5 de marzo de 1933: semanas decisivas
En la noche del 27 de febrero de 1933, cuando aún no se cumplía un mes del nombramiento de Hitler como Canciller, el Reichstag quedaba convertido en cenizas. Aun hoy subsiste en de­bate sobre quién incendió el edificio e incluso el autor material, Marinus Van Der Lubbe, ha sido rehabilitado en 1998. La respuesta del gobierno consistió en presentar una ley especial para la represión de estos actos de terrorismo que tuvo como consecuencia la prohibición del Partido Comunista Alemán (KPD) y sucesivas modificaciones legales que concentraron el poder en manos de Hitler. Presentamos la cronología de los acontecimientos y un análisis crítico del episodio.

viernes, 18 de octubre de 2013

Acaba de aparecer el nº XXV de la Revista de Historia del Fascismo


El número XXV, correspondiente al mes de octubre de 2013 de la Revista de Historia del Fascismo contiene los siguientes artículos

NEOFASCISMO
Lincoln Rockwell y el American Nazi Party
Existieron antes de la guerra formaciones de ca­rácter nacional–socialista en los EEUU, contrarias a la participación de este país en la guerra mundial, de la misma forma que existió un Ku–Klux–Klan y otros pequeños partidos de extrema–derecha, más o menos neo–nazis en los años de la postguerra, sin olvidar la figura de Francis Parker Jockey (a) «Ulik Varenge», mucho más intelectual que activis­ta. Pero no fue sino hasta 1958 cuando George Lin­coln Rockwell fundó el American Nazi Party matriz de la mayoría de grupos supremacistas blancos del panorama actual de los EEUU. Vamos a intentar resumir su historia y el misterio de su muerte como primera parte de un amplio estudio sobre el neofascismo en los EEUU.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Entrevista al director de la Revista de Historia del Fascismo... Ernesto Milà





Entrevista al director de la Revista de Historia del Fascismo
La Revista de Historia del Fascismo publicará en octubre de 2013 el número XXV. Editada durante tres años y con una aparición que ha logrado ser mensual, se trata de un proyecto personal de Ernesto Milá que puede llamar a dudas. Así pues estas preguntas y respuestas esperamos que contribuyan a aclarar la función, los objetivos y las intenciones de dicho proyecto.

¿Qué entiendes por “fascismo”?
En rigor, el fascismo es la doctrina defendida en Italia por el Partido Nacional Fascista desde su fundación hasta 1943 y por el Partido Fascista Republicano desde 1943 hasta 1945. Esta doctrina específicamente italiana se caracteriza por un intento de superación del capitalismo y del comunismo, la unión de lo nacional y de lo social, la superación de la partidocracia en beneficio del corporativismo, un impulso totalitario, esto es, un impulso a integrar a la totalidad de la nación dentro del Estado y una exaltación de determinados mitos: el de la juventud, el de la acción, el de la patria, el del imperio, etc.

Así pues se trata de un fenómeno específicamente italiano…
El propio Mussolini decía que el fascismo no es un artículo de exportación. De hecho, no ha habido más fascismo, en sentido propio, que el italiano, circunscrito a un período que abarca de 1919 a 1945.

Así pues, la Revista de Historia del Fascismo ¿trata de esta temática?
En realidad no, porque antes he definido lo que era el fascismo “en rigor”… pero no es eso lo que se suele entender por “fascismo”. Habitualmente, en el lenguaje político o incluso en el lenguaje coloquial se entiende por “fascismo” a un conjunto de movimientos políticos que aparecieron en los años 20-30 en Europa, América y Asia con características muy parecidas. La primera de todas ellas es que el fascismo es un “movimiento nacional” y por tanto en cada nación tiene unas características concretas derivadas de las condiciones sociales, políticas y culturales de esa nación. Esto explica el porqué “los fascismos” difieren tanto entre sí e incluso porqué, en buena medida, sus doctrinas tienen distintos nombres en cada país. Sin embargo, cuesta poco aislar los elementos “universales” y  reconocer las características propias de esta tendencia.

¿Cuáles son estas características?
La primera de todas es la exaltación de lo nacional; la segunda la exaltación del Estado como encarnación jurídica de la sociedad y como elemento que integra a todos los grupos sociales; la tercera la oposición al liberalismo en todas sus formas lo que da un perfil “social” a todos estos grupos y explica su composición interclasista; la unión de “lo nacional” con “lo social”; la consideración del “imperio” como culminación de lo nacional y del Estado Corporativo como encarnación de “lo social”; un estilo de vida que sitúa la acción por encima de la contemplación, la práctica por encima de la teoría, y, por todo ello, supone una exaltación a la juventud y debe mucho a los valores típicamente militares (disciplina, sacrificio, valor, uniformidad, etc) y también hace que, a diferencia de otros sectores políticos, no retrocedan ante la posibilidad de resolver conflictos mediante la violencia. Las fórmulas políticas pre-existentes son rechazadas en bloque: democracia, parlamentarismo, marxismo en sus distintas variedades. Y, finalmente el cesarismo: no existe movimiento fascista sin un líder indiscutible que asume todas las competencias. Esto es lo que podríamos llamar el “fascismo genérico”, o mejor dicho “el síndrome fascista” que, cuando arraiga, enlaza en cada país con un sentir nacional propio que le aporta algunas características que están ausentes en otros movimiento del mismo tipo en otros horizontes geográficos: el fascismo alemán aporta el racismo, el español la idea de hispanidad, el fascismo rumano la mística religiosa, el fascismo italiano se quiere continuador y culminador del Risorgimento

¿Y es de esto de lo que trata la Revista de Historia del Fascismo?
Efectivamente, de los fascismos entendidos como movimientos de masas que aparecieron en Europa después de la Primera Guerra Mundial y estuvieron presentes hasta 1945 saliendo derrotados en la Segunda Guerra Mundial. Ahora bien, antes de 1919 (la época en la que despuntan los primeros movimientos fascistas) y después de 1945, existen movimientos que anuncian el fascismo o que pueden ser considerados, de una u otra forma, como sus herederos. Estoy aludiendo al pre-fascismo y al neo-fascismo. Y estamos interesados en cubrir todo este arco de tiempo que, en realidad abarca todo el siglo XX. De ahí que el lema de la revista sea: “Ni apologistas ciegos, ni detractores sistemáticos; así fue una época del siglo XX”.

¿Desde qué punto de vista tratáis los temas?
Esta no es una revista “fascista”. En realidad no es la “revista fascista de historia”, sino una “revista de historia del fascismo”, el orden de los factores en esta ocasión SÍ altera el producto: no es lo mismo historiar el fascismo que hacer fascismo. Quienes crean que la RHF es una “revista fascista” se equivocan: es una revista de historia especializada en un tema: pre-fascismo, fascismo y neo-fascismo. No es otra cosa. Y es bueno aclararlo especialmente para evitar confusiones: los fascismos históricos cometieron errores y no vamos a ser nosotros quienes los ocultemos a efectos de mitificación. Tampoco estamos interesados en denigrar a los fascismos: nada tan absurdo (e inútil) como denigrar a un movimiento histórico. La historia, al menos tal como la concebimos desde la RHF no es ni un instrumento de exaltación, ni una piqueta de demolición, sino un útil de exposición, análisis y descripción al margen de cualquier interés doctrinal o político. Por lo demás, consideramos a los fascismos como fenómenos históricos propios del siglo XX y, por tanto, inactuales.

Sin embargo, tú no eres historiador…
Efectivamente, y en la RHF no pretende ser una publicación apta solo para especialistas en la historia. Soy periodista y escritor y en ese aspecto de mi vida profesional, escribo sobre los fascismos, resumo, divulgo, planteo problemas y procuro atenerme siempre a criterios de objetividad, veracidad y honestidad. He leído libros escritos por historiadores con título, que son verdaderos panfletos de agitación antifascista, de la misma forma que he leído artículos con pretensiones históricas que no pasan de ser exaltaciones de los fascismos. Nuestra posición no es una ni otra, creo, sinceramente, que la historia de los fascismos es muy amplia y que queda mucho por decir y por revisar.

Así pues se trata de una publicación “revisionista”…
El “revisionismo” ha quedado ligado al tema del “Holocausto”. No es este el terreno en el que nos movemos, sino en el de la historia de unos movimientos políticos del siglo XX. El hecho de que las doctrinas revisionistas sean muy especializadas y existan medios, webs, libros, en donde se trata abundantemente, nos evitar penetrar en este terreno. No hemos publicado tampoco artículos sobre el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial que interesa especialmente a los historiadores militares. El “revisionismo” se asocia a la negación de la existencia de las cámaras de gas y a la eliminación sistemática de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, sobre estos temas consideramos que los historiadores alemanes tienen la palabra porque fue sobre su territorio sobre el que se desarrolló este problema. Es, por tanto, un episodio del conflicto bélico, y en nuestra opinión no afecta a “los fascismos”. Ahora bien, nosotros lo que sí hemos publicado son varios artículos sobre el antisemitismo, sus rasgos, su origen, sus variantes, sus precedentes… ¿por qué? porque el antisemitismo aparece en algunos movimientos fascistas y es importante saber cómo ha podido insertarse. Ahora bien, si por “revisionismo” entendemos un replanteamiento de la historia del fascismo en general, sí lo somos: creemos que las distintas corrientes historiográficas que han intentado interpretar el fenómeno se encuentran con el problema fundamental de la diversidad de variedades nacionales y que, todavía, está pendiendo alumbrar una síntesis histórica y una interpretación global al nacimiento y evolución de los fascismos y es a esta tarea a la que la RHF quiere contribuir.

¿Existió un “fascismo español”?
- La posición de Ramiro Ledesma y José Antonio Primo de Rivera es clara al respecto: tras unas dudas iniciales en las que miran especialmente a Italia y a Alemania para dar forma a sus movimientos, en su etapa de madurez abandonan esta perspectiva y se dedican a crear un movimiento específicamente español. Dicho de otra manera: la variedad española del fascismo es el nacional-sindicalismo, diferente al fascismo italiano y diferente al fascismo alemán, con características propias y rasgos que indudablemente lo sitúan en esa órbita. Todas las variedades nacionales de fascismo tienen alguna característica propia que los diferencia del fascismo italiano o del alemán. Entendemos perfectamente que algunos falangistas siempre hayan querido distanciarse del fascismo, especialmente después de 1945, pero tendrán que reconocer que si el nacionalsindicalismo tiene similitudes con algún movimiento político de su tiempo es, especialmente y por encima de cualquier otro, con “los fascismos”. Y así ha sido admitido absolutamente por todos los historiadores serios…

Sin embargo tú acabas de publicar un libro sobre “José Antonio y los no conformistas” y estos no eran específicamente fascistas…
En efecto, el movimiento de los no-conformistas era completamente desconocido en España y en el número 22 de la RHF publicamos un extenso dossier sobre su composición, sus ideas y su evolución. A partir de ahí y siguiendo el consejo del historiador francés Arnaud Imatz dedicamos un amplio ensayo a describir las similitudes (… y diferencias) entre los “no conformistas franceses de los años 30” y el pensamiento de José Antonio Primo de Rivera. La dificultad del tema es doble: de un lado el pensamiento del fundador de Falange va evolucionando entre 1930 y 1936, así pues hay que ser extremadamente cauto: el José Antonio de 1930 no es el de 1935. Por tanto, hay que referenciar las citas utilizadas y fijarlas en el tiempo a fin de evitar confusiones. Por otra parte, Primo de Rivera tiene una doble condición: el de doctrinario (que lo era en tanto que tenía una vena intelectual que le llevaba a interesarse por las razones últimas de la lucha política) y el de conductor político. Y así aparecen algunas contradicciones entre lo que pensaba y decía de un lado y la línea que seguía su partido. El José Antonio de 1936 tiende por ejemplo, a disminuir el papel del Estado y está lejos del José Antonio de dos años antes que había redactado el primer manifiesto de Falange en el que se aludía al Estado como “instrumento totalitario”. En esa depreciación del valor del Estado coincide con los no-conformistas, por ejemplo. Sin embargo, esto que parecía alejarlo doctrinalmente del fascismo italiano, en la práctica no es así: Falange Española recibía desde 1935 una ayuda procedente de Italia que está perfectamente documentada. En otras palabras: a pesar de los cientos de obras que se han consagrado al fundador de la Falange y a su pensamiento creo que quedaba espacio para esta que vincula una parte de su pensamiento a los “no conformistas franceses de los años 30”.  

También te has interesado por la figura de Ramiro Ledesma…
Ledesma es el otro gran personaje del “fascismo español”, el primero que tuvo claro que en nuestro país esa fórmula política debería arraigar sobre bases muy diferentes a las de Italia o Alemania. Ledesma es el gran olvidado primero para pasar luego a ser el “gran deformado”. A partir de principios de los años 80 se inicia esa deformación que años después se ha convertido ya en una “falsificación”. He leído textos de un infantilismo descorazonador en los que se calificaba a Ledesma como un “nacional-bolchevique”, como un hombre de “izquierda-nacional”, como el “único doctrinario nacional-sindicalista”, etc. Luego se percibe que hay grandes espacios en la vida y en la obra de Ledesma que resultan inexplorados. Y es lo que hemos hecho: nadie, por ejemplo, había tomado El Sello de la Muerte, su novela de juventud, como útil para examinar su psicología en los años de formación del carácter; nadie se había tomado la molestia de examinar la práctica política de Ledesma intentando deducir de ella una estrategia; nadie había examinado tampoco a su círculo de amigos vascos, ni sus orientaciones políticas, ni preguntado porqué financiaron –de manera limitada, justo es decirlo- sus proyectos políticos, ni cuáles fueron los entresijos de la publicación non nata El Fascio, ni la participación de Ledesma en el asunto. Nos queda todavía redactar un ensayo sobre su pensamiento político con el que terminaremos este estudio general que no planteamos realizar desde el principio de la RHF.

Evola es otro de los autores recurrentes en la RHF ¿por qué?
La crítica que hace Evola del fascismo es muy interesante y está hecha desde el punto de vista de la derecha tradicionalista. Creo que vale la pena conocerla. Evola, por lo demás, tuvo una actuación no desdeñable en Alemania a partir de 1930 y hasta 1945, conoció a Mussolini aunque nunca se afilió al PNF ni al PFR. Fue el faro y guía de dos generaciones de neofascistas italianos y, a decir verdad, tiene mucha parte de responsabilidad en mi propia formación doctrinal. Estoy agradecido a Evola en lo personal y en lo que se refiere a la RHF creo que seguir su aventura en la Italia de los años 20, en Alemania, sus puntos de vista sobre el antisemitismo, sus relaciones con la administración fascista y sus papel en la educación del neo-fascismo entre 1948 y 1973 es extremadamente interesante y contribuye a aclarar muchos enigmas históricos y a completar el perfil, prácticamente desconocido en España, de este autor y sus relaciones con la política.

¿La RHF apoya a algún movimiento político? 
En absoluto, la RHF es completamente independiente de cualquier ideología o movimiento político. Ni, por supuesto, hace publicidad de ninguna ideología, doctrina o programa político. La RHF es hija de mi interés personal por la historia y de mi pasada militancia política. Pero en ningún caso se pretende hacer política, ni mucho menos apologías políticas. Evola, precisamente me enseñó el valor de la objetividad: buscar la objetividad, es decir, buscar el verdadero rostro de las cosas, el verdadero contenido y desarrollo de un movimiento histórico, desprovisto de los glosas de los apologistas y de las denigraciones de los detractores, y mantener la publicación al servicio de la objetividad, es lo que intento en esta publicación.

¿Qué temáticas vas a incluir en la revista en los próximos meses?
En primer lugar acabar las series de artículos sobre Ramiro Ledesma y Julius Evola. Estoy también muy interesado en completar todo lo relativo al “fascismo español” y en este sentido intento contestar a la pregunta de ¿por qué no fue posible un fascismo español? También, en estos momentos, estoy muy interesado en los fascismos Americanos, desde Canadá hasta el Cono Sur. Las relaciones entre los movimientos fascistas y la cultura es otro de los frentes que me interesa cubrir. De hecho antes de fin de año publicaremos un dossier de más de 400 páginas sobre este tema. Creo que no falta temática y, por supuesto, lo que esperamos es poder hacer una revista de cada vez mayor interés para los lectores, que les forme, les informe y les entretenga. 

¿Otros proyectos?
Hemos iniciado la publicación de una colección de libros que completen los contenidos de la revista, tenemos intención de utilizar todo el arsenal audiovisual y multimedia que ofrecen hoy las nuevas tecnologías, para divulgar los temas de la publicación. En el fondo, lo que pretendemos es una tarea de aumentar el nivel de conocimientos y la cultura de nuestra población, su afición a la lectura, y muy especialmente a desarrollar un espíritu crítico que hoy está completamente ausente de la enseñanza. 
¿Vives de esto?
No, tengo mi actividad profesional completamente diferenciada. Ahora bien, en cierto sentido “vivo” de esto, porque “esto” -la investigación científica de la histórica- es lo que me satisface hacer. Y, creedme, todos necesitamos hacer algo que nos guste al menos durante unas horas al día. “Vivir” en el fondo no es más que esto: ser feliz con lo que se hace. 


© Ernesto Milá Rodríguez – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Infokrisis: http://info-krisis.blogspot. com – http://infokrisis.blogia.com – http:/revistadehistoriadelfascismo.blogspot.com 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Revista de Historia del Fascismo nº XXIV, Septiembre 2013


Revista de Historia del Fascismo, nº XXIV
Sumario

El número XXIV se inicia con un dossier sobre Hergé, el genial creador de Tintín, personaje que anticipaba ya en los años 30 la “línea clara” y el cómic moderno como respuesta al cómic norteamericano. Desde los años 40 se ha multiplicado los interrogantes sobre el origen de la inspiración que dio como resultado la creación del personaje con unos rasgos tan acusados (bombachos, tupé, profesión periodística, espíritu aventurero). Es inevitable hacer referencia a León Degrelle y establecer la dimensión correcta de las relaciones entre el político y el dibujante. Esta es la excusa para un análisis completo sobre el pensamiento político de Hergé.

El segundo tema que abordamos es la primera parte de un estudio titulado 10 errores, mitos y falsificaciones sobre Ramiro Ledesma Ramos. Difícilmente encontraríamos a un personaje tan falseado precisamente por algunos de sus partidarios. Es la cuarta entrega que publicamos sobre Ledesma en la RHF destinada a establecer las verdaderas coordenadas sobre las que transcurrió su vida y su obra. Al acabar esta serie publicaremos otra sobre su pensamiento político con la que habremos terminado lo esencial del estudio sobre el fundador de las JONS.

Lida Baarova, amante de Goebbels no es hoy una actriz particularmente recordada. De hecho, la cúspide de su carrera coincidió con la relación que mantuvo con el Ministro de Propaganda del III Reich, relación por la que éste estuvo a punto de renunciar a su carrera política. El Führer, amigo personal de la familia Goebbels, impidió esta relación extramatrimonial. La carrera de la Baarova nunca se recuperó, pero sus pasos en la postguerra pasaron por Italia y España en donde filmó películas muy notables en su tiempo.

El destino ha querido que parte de nuestro tiempo lo debamos pasar en Quebec y allí hemos aprovechado para mantener contactos y relaciones con los grupos neo-fascistas y con la extrema-derecha franco-canadiense. El resultado de nuestras observaciones lo publicamos en un completísimo dossier compuesto por dos entregas.

Finalmente, publicamos un estudio sobre los paralelismos de la “revolución nacional” en Francia y en España, esto es, sobre las similitudes entre los gobiernos de Pétain y Franco. El estudio constituye el último capítulo del libro que aparecerá paralelamente a este nº XXIV como suplemento nº II de la Revista de Historia del Fascismo, titulado José Antonio y los no conformistas.


© Ernesto Milá – ernesto.mila.rodri@gmail.com

domingo, 7 de julio de 2013

Revista de Historia del Fascismo - nº XXIII - Junio 2013


Revista de Historia del Fascismo nº 23
Temas:
La noche del Cristal ¿Arranque del Holocausto? – Julius Evola y el antisemitismo – Servicios Secretos vaticanos y Revista Internacional de las Sectas y Sociedades Secretas – Eduardo Rözsa: mercenario y aventurero del Opus Dei al Islam y de la milicia croata a su asesinato en Santa Cruz – Fuerzas Armadas Revolucionarios o la marxistización de la guerrilla peronista – El fascismo y cinematografía: cine de propaganda y proyección internacional.

Este número correspondiente a junio se abre con un estudio sobre la Noche del Cristal, importante en la medida en que la historiografía “oficial” sitúa allí el inicio del “holocausto”. En efecto, el asesinato del diplomático alemán Vom Rath en París, a manos de un judío polaco, tuvo como consecuencia el desencadenamiento de disturbios que dañaron propiedades judías y algunas sinagogas. En este estudio describimos los pormenores del episodio y desvelamos algunas de las claves de lo sucedido, demostrando que no constituyó de ninguna manera el “kilómetro cero” del “holocausto”.

Siguiendo con los artículos dedicados a Julius Evola, en este número incluimos un estudio sobre las razones y los planteamientos de su “antisemitismo” con especial referencia a su introducción a Los Protocolos de los Sabios de Sión, que reproducimos como apéndice de dicho artículo.

La sigla Sodalitium Pianum probablemente no dirá mucho a nuestros lectores, sin embargo, se trató del primer servicio secreto vaticano que influyó luego en iniciativas próximas al fascismo y al antisemitismo como la Revista Internacional de las Sociedades Secretas publicada antes de la II Guerra Mundial por Monseñor Jouin.

Eduardo Rózsa encarnó en su aventura el “espíritu fascista”... a pesar de su origen, de sus iniciales fidelidades ideológicas e incluso de su religión. Rózsa mismo se clasificó como “nacional-anarquista”. Su aventura, en cualquier caso, merece ser conocida como rareza.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias que operaron en Argentina entre finales de los 60 y principios de los 70 tienen lugar en esta revista en la que en otros números hemos estudiado las organizaciones armadas de aquel país. Su importancia radica especialmente en que se trató de la primera organización guerrillera decantada completamente a la izquierda.

Finalmente, un amplio estudio sobre el cine de propaganda fascista durante el Ventennio italiano cierra este número que creemos extremadamente variado en temática y contenidos. En el artículo se enfatiza la importancia que el fascismo dio a la industria del cine y cómo su influjo ha logrado persistir en el tiempo en instituciones como la Mostra di Venezia, Cinecittá o el Istituto LUCE.




miércoles, 26 de junio de 2013

BALTIKUM... de Dominique Venner



Info|krisis.- La muerte sacrificial de Dominique Venner nos sorprendió cuando estábamos corriendo la traducción de una de las obras que escribió con más entusiasmo y que le reportó más fama como historiador: Baltikum, aparecida hace cuarenta años, es una obra que no solamente nos informa sobre un episodio histórico titánico sino que nos explica cómo fue posible el nacional-socialismo, las Secciones de Asalto y su enfrentamiento con las SS.

Nos cuenta cuál era la moral de los combatientes alemanes cuando se firmó el Tratado de Versalles, nos dice por qué experimentaron como una sensación extremadamente vivida el haber sido traicionados y apuñalados por la espalda, cómo se sintió Alemania, cuando después de más de cuatro años de privaciones, todo se desmoronó y el Estado, pura y simplemente, se volatilizó. En ese momento, quienes habían estado hasta ese momento en la retaguardia o agazapados, creyeron llegado su momento: fue el tiempo de los especuladores, de los usureros, pero también el tiempo de los bolcheviques. Solamente los Freikorps reaccionaron ante todo esto. Se organizaron en torno a sus jefes naturales, aquellos que habían destacado en la guerra, que habían dirigido unidades de asalto, jóvenes que debieron abandonar sus estudios para integrarse al frente y que tras cuatro años no conocían ni recordaban nada más que la guerra, con sus destrucciones y su camaradería, con su heroísmo y su abnegación. A ellos más que a nadie les era imposible soportar la República de los usureros y los cobardes, incapaz de afrontar a los bolcheviques y dar bienestar a la población. Sin embargo, Weimar tuvo que recurrir a ellos y lo hizo en nombre de la patria. Y aquellos combatientes no pudieron resistir el llamamiento realizado por Alemania, acudieron allí en donde eran requeridos: en las calles de Berlín y de Munich, para sofocar las revueltas espartaquistas y sus excesos, acudieron a las marcas del Este, a Curlandia y a Lituania, acudieron a liberar Alta silesia de la ocupación polaca. También operaron en el Rhur recién ocupado por los franceses. Allí fue capturado y fusilado uno de ellos, Alberto Leo Schlageter, miembro del NSDAP, cuyo núcleo inicial, precisamente, estaba formado por excombatientes. Ellos lo elevaron a la categoría de mito.


Apenas eran unos miles, todos ellos verdaderos “perros de la guerra”. En 1923, muchos de ellos, con apenas 25 años, habían vivido nueve años de guerra. Era normal que quisieran llevar la camaradería y los valores que constituían el núcleo de su existencia a la vida civil. Y fue así como protagonizaron episodios como el golpe de Kapp o el pustch de Munich. Querían construir un mundo nuevo provisto de los valores propios del soldado. Eran conscientes de que había que purificar la patria y que tal acto pasaba por el fuego. Cuando la república de Weimar les traicionó (y lo hizo en varias ocasiones), supieron que debían castigar a los traidores. Se organizaron clandestinamente, cometieron atentados inmisericordes y ejecutaron como la Santa Veheme medieval a quienes juzgaron culpables. Durante un tiempo se convirtieron en nihilistas: nada merecía ser salvado porque nada tenía la altura suficiente para sustituir a la patria perdida.

La formación del NSDAP, respondió a la exigencia de los Freikorps de disponer de un aparato político que reconstruyera el Reich. La existencia misma del NSDAP es impensable sin el recuerdo de los Freikorps y estos, a su vez, son incomprensibles sin aludir a las “tropas de asalto” creadas por la Wehrmacht en 1915 para afrontar la guerra de trincheras. Esas unidades nuevas estaban concebidas con criterios muy diferentes al resto del ejército regular. Sus oficiales no estaban seleccionados por su categoría social, sino por su valor. Estaban extremadamente próximos a sus tropas y formaron unidades extremadamente eficientes en los asaltos a trincheras y fortines. Pues bien, fue entre los supervivientes de estas tropas que se formaron los Freikorps y luego las Secciones de Asalto del NSDAP.

Muchos de ellos vieron en Hitler el hombre llamado a reconstruir la patria y lo siguieron en su aventura. Tras el golpe de Munich, tras su estancia en la prisión de Landsberg, Hitler cierra una etapa: ya no se tratará de conquistar el poder mediante una audaz maniobra de fuerza, sino de convertirse en un partido de masas capaz de hacerse con el control de la nación a través de las instituciones. En 1923, el fracaso del golpe de Munich es algo más que el fracaso de una estrategia, es el final de los Freikorps y el inicio de la conquista democrática del poder.

Este periplo de cuatro años, de 1919 a 1923, es lo que nos describe admirablemente Dominique Venner. Es indudable que su vida fue un ejemplo hasta el final de valor y de dignidad. Primero como militantes política, como hombre de acción y como doctrinario, como impulsor de organizaciones que renovaron en los años 50 y 60 el combate político en defensa de la patria, de la identidad y de la sociedad. De Jeune Nation a la OAS, de Europe Action a la Fédération des Étudiants Nationalistes, Dominique Venner destacó como activista, dirigente, y doctrinario. Muchos de los conceptos que hoy están suficientemente claros entre las fuerzas patrióticas e identitarias, lo están gracias a su opúsculo Pour une critique positive, redactado en prisión y considerado como el ¿Qué hacer? del nacionalismo. La propia Nouvelle Droite debe mucho, desde sus orígenes, a Dominique Venner.

En mayo de 2013 decidió que era necesario dar testimonio de la decadencia europea mediante una acción expeditiva. Ante el altar mayor de Notre Dame de París, asumió una muerte sacrificial, mucho más que un suicidio. Lo explicó en la carta que dejó sobre aquel lugar que, mucho más que templo cristiano, es crisol ancestral de tradiciones seculares. Por eso eligió Notre Dame como escenario: para reclamar de todos nosotros la defensa de la identidad europea, en este momento negro de nuestra historia.

No somos de los que lloramos a nuestros muertos, sino de los que recogemos su antorcha y aspiramos a que la luz de sus llamas ilumine a cada vez más de nuestros compatriotas. Es por esto que hemos decidido traducir y editar Baltikum: una de las obras más queridas por Dominique Venner. Lamentablemente, esta obra no se integrará en los circuitos de consumo cultural y no podrá ser un best-seller. De esta obra solamente podrá editarse un número limitado de ejemplares, distribuidos entre amigos y gentes que comparten los mismos o parecidos  ideales que Dominique Venner, sin duda, el mejor de todos nosotros. El precio de venta cubra mínimamente los gastos de traducción y el coste de la edición y esperamos que así sea entendido. Baltikum es una obra que merece leerse porque aclara algunos enigmas de la historia y porque Venner es un autor cuya obra merece ser conocida. Y esto es lo que hacemos con la edición de este libro.

Características técnicas:
Tamaño: 15x23 cm
Páginas: 400
Portada en cuatricomía
Precio: 22,00 euros + 3,00 de gastos de envío
Pedidos: eminves@gmail.com